LOS YACHACHIQ (TRASMISORES DE CONOCIMIENTOS - EDUCADORES) O ¿LA VUELTA DE INKARRY PARA EL CAM BIO EN EL PERU?

Los españoles al invadir el Tawantinsuyu (Estado Confederado de los Incas) capturaron y descuartizaron a su gobernante; sus cuatro extremidades los aventaron a los cuatro costados del mundo para que nunca se juntaran, pero el tronco y la cabeza lo dejaron en el Cuzco; y, según la leyenda, un día las extremidades volverán a juntarse con el tronco y la cabeza, entonces el Inca o, más bien su experiencia que conoció al Perú mejor que nadie, volverá a articular la diversidad en la unidad y la Unidad, en el “Buen Gobierno” del que habla Guamán Poma de Ayala, en su célebre “Nueva Crónica y Buen Gobierno”.

De un tiempo a esta parte, algo grandioso sucede en el Perú; el peruano empieza participar en competencias mundiales de conocimientos, es el caso de nuestro matemático mentalista que ha logrado ocupar el 3er puesto en el certamen mundial de matemáticos Mental Calculation world Cup o weltmeisterschaft en Leipzip, Alemania; la participación de artistas peruanos en certámenes internacionales, obteniendo dos 3er puestos (en el Carnaval de la Culturas y la Parada de las Culturas de Berlín y Francfort, en los recientes meses, mayo y junio pasados) Sí, hay una nueva actitud, una mayor capacidad de transmisión del pensamiento y la seguridad al momento de relatar e incluso de detallar, las actividades que realizan.

Y en ese orden de ideas, desde la palpitación oscura de las humillaciones y desde las heridas abiertas de la resignación y el hambre centenarios (como partes de la religión “civilizadora”) surge una especie de resplandor del crepúsculo, como el inicio de una sinfonía de aspas del antiguo y presente Dios Inti (Sol) con su energía y mensaje transformadores, personificado en los YACHACHIQ (Transmisores-de-Conocimientos o, Educadores; en este caso específico, Promotores Culturales para el Cambio), despertando conciencias y afinando el amor propio y la pasión por la Pacha Mama (Madre tierra) como principio del fin de la pobreza y las frustraciones.

Los Yachachiq, peruanos/as generosos, son la nueva versión de los Amautas (educadores) incaicos, conocedores del país, de su realidad, de sus flaquezas y virtudes. Los Yachachiq, tomando como sujeto del cambio a los excluidos del sistema educativo: los adultos y productores (campesinos andinos) y emulando a nuestros sabios pre hispánicos, han puesto en marcha el gran proyecto reivindicador: Educación Productiva y Emprendedora. Y, como si las proféticas palabras de Luís Valcárcel, autor de Tempestad en los Andes, en donde preconiza que la salvación del Perú bajará desde los Andes hecha justicia; y, será obra de los heredares del Tawantinsuyu (Tawa = 4, Suyu = Región o parte) y no de los afiebrados y falsos encantadores de serpientes de la demagogia, ni de los narcisista académicos extranjerizantes. Así pues, desde finales de los años 90, hay un reto de coherencia y relevancia histórica de revalorización de los saberes milenarios andinos, que salvará la dignidad del Perú republicano, de las fauces demagógicas del TLC, que, según el gurú del capitalismo salvaje; Hernando de Soto, beneficiará sólo al 12% de la población peruana (casi como decir, a la elite gobernante y sus áulicos) y no, a los 28’000,000 de peruanos.

Con la emergencia de los YACHACHIQ y su Educación Productiva y Emprendedora, es como si el Perú andino, de tanto contemplarse en el espejo trizado de las lástimas, de las propinas y propuestas humillantes o, como si retozando dolores y esperanzas de siglos, como en el célebre poema MASA de Vallejo, en donde el cadáver emocionado, se abraza del primer hombre y se hecha a andar, el Perú del SXXI se ha abrazado de los Yachachiq y su Educación Productiva y Emprendedora, forjados en el Yachay wasi (La casa del saber) y se ha echado a andar.

En opinión de su mentor, Carlos Paredes, del Cuzco, el mensaje de los Yachachiq no sólo apunta al desarrollo, sino a la transformación integral del país, para eso, han retomado los grandes valores culturales de nuestros ancestros, especialmente el trabajo organizado como combustión y autorrealización de la persona. En el Tawantinsuyu, el trabajo estaba considerado como la acción más alta de virtud humana. Sólo con el o, a través de el, se puede dar el salto desde unas economías familiares de sobre vivencia a economías emprendedoras y de progreso, traduciendo lo dicho a mejor romance, se tiene que superar el asistencialismo castrante y optar por la creación heroica de la solidaridad responsable para superar la pobreza. Es un honor para el Perú, heredero de una cultura milenaria, que esta propuesta política y económica, haya surgido precisamente de las comunidades campesinas del Cuzco (Las comunidades de: Pampamarca, Irumocco, Jilayhua, Cholloccani, Yanaoca, Tayacaja, et) en donde se está desarrollando una sociedad de productores, una colectividad que, rescatando las experiencias de sus mayores, no desdeñan los aportes tecnológico del SXXI.

Es un orgullo para el Perú, repito, que el combate frontal contra la pobreza y la marginación, haya surgido desde los pobres y marginados de los andes peruanos y no de las universidades en donde se forman la mayoría de los cínicos políticos y mezquinos economistas. La Educación Productiva y Emprendedora, de los Yachachiq, tiene sus orígenes en el Ayllu ancestral, tal como el trabajo colectivo, la cooperación y la solidaridad sin lástima, por eso los protagonistas de este reto histórico son los excluidos del sistema educativo: los adultos y productores campesinos. Porque en el Perú como en el resto de Latino América, quien no ha recibido una educación escolarizada, no tiene derecho a una vida decorosa. En ese contexto, La Educación Productiva y Emprendedora,

es totalmente opuesta al sistema capitalista y la economía neoliberal del Perú oficial que ha generado gobiernos y gobernantes burocráticos, corruptos, parasitarios y vergonzantes, que han hecho del cinismo, ideología y, de la demagogia, doctrina. 

Los conocimientos que imparten los Yachachiq, no son ornamentos para ilustrarse, sino, herramientas dignificadoras, por estar vinculados a la producción, es una educación para la transformación de la vida de las personas, y actúa en la esencia del desarrollo de las capacidades humanas.

Esta revolución agraria, como el mensaje enigmático de la Coca para combatir cansancios, hambre, penas y tristezas se inició en el Cusco, capital política y económica del Tawantinsuyu, con Carlos Paredes y Haydée Romero como los primeros Yachachiq. Hasta el momento, La Educación Productiva y Emprendedora, cuenta hasta la fecha con 1,700 Yachachiq, con la consigna de que los regalos se evaporan, pero los conocimientos se quedan para siempre; y van impartiendo sus generosos conocimientos en todas las comunidades a donde son invitados (desde el año 2003, se están dando réplicas en Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Arequipa, y Puno, y ya se proyectan a las serranias de Lima, Junín, Ancash, Pasco, Huanuco, La Libertad, Lambayeque, Cajamarca, Piura, Tumbes e Ica); y lo hacen, mejorando la agricultura, convirtiendo los ojos de agua en riegos por aspersión; haciendo del diálogo la fuente del entendimiento, enseñando técnicas para cultivar tomates, zanahorias, etc. a más de 4 metros de altura, criar truchas de la selva, en pequeños pozos en más 3500msnm. Y van caminando, optimizando relaciones sociales, formando huertos familiares, mejorando cuyes y cocinas etc. ¿Estamos ante el inicio de la vuelta de Inkarry con su mensaje de paz basado en el trabajo y no en las caridades con panes de un día y hambre eternos?

Ante esta revolución dignificadora made in Perú, emergida desde las entrañas mismas de nuestra nación “sin copia ni calcos” JCM, los peruanos en el exterior ¿debemos quedarnos con los consuelos lagrimosos de las donaciones esporádicas, las evasivas “fiestas peruanas” o, con las ingenuas chocolateadas del consuelo para tranquilizar conciencias; o, por el contrario, tomando conciencia del valor histórico de estos movimientos agrarios debemos apoyar la labor de los Yachachiq, consiguiendo financiamiento en calidad de préstamos (por una sola vez) con devolución, y superar el asistencialismo que solo conduce a más corrupción y a mayor pobreza? Los Yachachiq rechazan el asistencialismo, porque saben que las caridades restan el orgullo y, gente sin orgullo, no sale de la pobreza. Por eso, la recuperación del amor propio como energía transformadora, es la punta de lanza de su proyecto transformador. Y lo están demostrando, que solo los que no tienen nada, son capaces de crearlo todo. Por lo demás, las comunidades andinas siempre han vivido con la certeza de que la vuelta de Inkarry (Inca + Rey = Inkarry) no será la resurrección de la carne con la bruma de su espectáculo siniestro, sino, como la reparación de la historia transformada en lección para el futuro, asumido por colectividades organizadas, recuperando en cada conquista la estima personal como la mejor herramienta transformadora. Solo la autoestima es capaz de colocar a los hombres y a los pueblos, a la altura de los dioses.

Los Yachachiq Valen un Perú. Kausachun Yachachiq.

Régulo Villarreal Dolores

Isla de Bornholm (Dinamarca) 09.07.08

Copenhague, 14.07.08 - 18.07.08

 

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