¿LOS CONSEJOS CONSULTIVOS Y EL PERRO DEL HORTELANO?

En su “EXPOSICION DE MOTIVOS / ANALISIS DE COSTOS/BENEFICIOS” (Ley que Reconoce a los Consejos de Consulta de las Comunidades peruanas en el Exterior/ R M Nr. 1197-2002 -RE), el Ing. Franklin Sánchez Ortiz, dice: “Los Consejos de Consulta….. son organizaciones que se crean por la voluntad libre y soberana de las propias comunidades (¿Pueden ser libres CdC manejados, dirigidos y controlados por los Consulados?) , y operan con los recursos que proveen sus miembros, por lo que no irrogan o demandan partidas o gastos al Estado (¿y cual sería el papel de los Consulados que cuentan con partidas del Estado y cuyos miembros gozan de sueldos fabulosos, sino prestan servicios a la colonias en el exterior?), sin embargo contribuyen a la mejor gestión de las Oficinas Consulares del Ministerio de Relaciones Exteriores (Si los CdC van hacer los trabajos que deberían hacer los consulados, cómo justificaran estos la utilización de sus recursos?). En ese sentido ….. no genera costo alguno para el Estado” (Los peruanos de adentro deben sacrificarse para mantener el Estado y los del exterior, inmolarse para facilitarles el trabajo a una burocracia improductiva?

Es de suponer que los Consejos de Consulta como toda historia de amor, comenzó coqueteándole a la politiquería. Incluso, como toda historia o histeria de amor, cada Consejo Consultivo, no obstante de partir del mismo latido romántico del corazón del gobierno de Lima, se incubó y desarrolló de acuerdo a los climas e intereses políticos del momento.

En Dinamarca, el Consejo Consultivo se constituyó como un apéndice de la Embajada (de aquel entonces), como un rapto de “amor” por el Presidente Fujimori. Los integrantes fuimos nombrados a dedo por la Embajada y no elegidos por la colonia. La misión “sagrada” era “encargarse” de la “colonia” para hacer ganar al sátrapa, con el 95% de los votos “libremente” emitidos por peruanos, en los carnavales “democráticos” del fujimorismo. Sin embargo, nos obstante ser apéndice del Consulado, ese primer y efímero CdC de Dinamarca, tuvo su primer desencuentro, al solicitarle una “credencial” o un simple papel escrito y firmado por la Misión Diplomática, que garantizara la condición de tales, de sus miembros. En ese momento se planteó el “síndrome del perro del hortelano” en el seno del servicio exterior, los diplomáticos creían que el CdC (formado por ellos mismos) estaba “atentando” contra sus privilegios exclusivos y divinos, de clase y, no, tratando de compartir una responsabilidad de mejorar el servicio a nuestros connacionales como creíamos los de CdC. Lo del “perro del hortelano” no es privilegio del campo o de las empobrecidas comunidades andinas (como supone el Presidente García), sino, de intereses. Los intereses, más que las ideas, convierten a las personas en “perros del hortelano”. Ahora que no existe una Misión Diplomática en Dinamarca, hace falta la existencia de un CdC como protección institucional a la colonia peruana en el Reino. Los CdC deben existir en donde no hay Consulados y no al revez.

Hasta aquí, de los CdC en el exterior, pero el sarampión amoroso de los CdC, ha prendido también dentro del país; El Perú está lleno de “consejeros” y sectas religiosas como trompeteros del apocalipsis. Es el caso del CdC de la Comunidad de San Juan de Pararin (provincia Recuay, Ancash, Gran Región Chavín), en el año de 2006, 3 hijos de comuneros, residentes en Lima, con ciertas conexiones con Antamina, se autoproclamaron “consejeros”, no obstante de que en el Estatuto Comunal, no existe ningún artículo referido a la existencia de dicho ente; y, los auto proclamados, se alzaron con el fantasma del servicio a empresas polleras o gallineras, foráneas; y, al emporio minero Antamina, cediendo vastas tierras comunales a las primeras a precios irrisorios; y, vendiendo 900 hectáreas de tierras de Pararín a la empresa Antamina. Por la venta de 900 hectáreas de tierras al emporio minero, ingresó a la Comunidad aproximadamente 900,000 dólares norteamericanos, de los cuales, 300,000 se repartieron entre los corruptos, orientados y “aconsejados” por los auto proclamados “CdC”, y el restante de la carne, se supone se encuentra bajo las garras de las mismas aves de rapiña. Siguiendo con sus tareas depredadoras de tierras comunales, el “CdC” de marras, recurriendo siempre a la manida justificación del “progreso comunal” pretende arrendar ahora, por 30 largos años, y a precio de gallina flaca, extensas tierras de la Comunidad en el litoral; a una empresa de Huarmey, sin consultar con la Comunidad y con total desprecio a su máxima autoridad: La Asamblea General. El lugar se llama Las Zorras (colindante con la Provincia de Huarmey- Panamericana norte), un lugar idóneo para la explotación de espárragos y cultivos oleaginosos, que la propia comunidad, auto financiado con los 600,000 dólares norteamericanos + intereses de 2 años que tiene, puede asumir la explotación y así mejorar la condición de vida de miles de personas, en lugar de enriquecer a una gavilla de pillos.

Desde hace dos años, los dirigentes comunales, no obstante de actuar en contra de una Comunidad que los mantiene, perciben sueldos mensuales, pero, para el presente año escolar, Fredeinpa (Frente de Defensa de los Intereses de Pararín) organización de comuneros honestos que luchan contra la corrupción encabezada por el “CdC”, ha hecho campaña de casa por casa, entre los comuneros residentes en Lima, Barranca, Huacho, etc, para recolectar materiales escolares para los niños comuneros. Los “CdC” y autoridades comunales y municipales, prefieren regalar cervezas a los Comuneros, pero no contribuir con útiles escolares para la educación de los nuevos comuneros andinos.

Fredeinpa, como la voz de la dignidad de la Comunidad, apuesta por la educación y la cultura como la mejor forma de combatir la corrupción, convencido que a Pararín, por la vastedad de su geografía (comienza en los Andes, pasa por los valles y termina en el litoral) le corresponde la condición y estatus del Hortelano, y cuyos perros agoreros y serviles, deben ser extirpados como factor de lucha contra la pobreza que genera corrupción y viceversa. Defender las comunidades andinas y selváticas, es defender la cultura peruana y la cultura peruana es parte de la autenticidad Latinoamericana para integrar la globalización con dignidad. Pueblos sin cultura, no pasaran de ser aire que hincha el globo y no parte del globo, como es lo correcto.

Los CdCs pueden llegar a ser la nueva expresión de la Sociedad Civil, siempre que sean autónomos, con miembros elegidos libre y democráticamente y legitimados por acciones a favor de la colonia, en el extranjero, y, defendiendo los intereses nacionales, comunales, dentro del país, frente a la rapacidad de empresas extranjeras que aprovechan la corrupción administrativa de los gobiernos de turno y los serviles apátridas, dispuestos a cualquier cobardía, por unas míseras propinas.

Quienes creemos en la democracia, tenemos que contribuir a matar la demagogia y sus parábolas absurdas (los perros del hortelano) para que el amor recupere ausencias y nuevos besos arrimen sus barcas en muelles de ferias aplaudiendo la gracia de los juramentos. Y que la razón sea el instrumento del entendimiento pulsado por conciencias como mil dedos de la historia eligiendo el panorama de un himno como mirada seductor de justicia.

Copenhague, 24 de mayo 2008

Régulo Villarereal Dolores
Coordinador Colegiado de la Red Peruana Europea – Dinamarca.

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